Profil de KroserkEl Girar de Mil y Una Vi...PhotosBlogListesPlus Outils Aide

Blog


14 juin

Otros Tiempos

Bueno, acabo de escribir este texto. No está acabado ni mucho menos, imagino que escribiré alguna cosa mas sobre este personaje. Venga un saludo a todos gentecilla, y a ver que os parece.
 
 

Otros Tiempos

 

 

Caminando por aquel lugar desolado, me fui dando cuenta de los muchos errores que había cometido en mi vida. Fue curioso encontrar esos mismos defectos en los restos de la civilización que iban quedando en el camino.

 

¿Como había llegado a esta situación? Me hice un repaso a mi mismo, y me sorprendí lo mucho que había cambiado mi aspecto en tan poco tiempo. Mis ropas estaban sucias y raídas por el polvo del viaje, la larga capa negra me protegía del fuerte viento que soplaba entre los edificios desiertos. A la espalda cargaba con una espada fabricada por mi mismo. Aunque siempre quise saber fabricarlas nunca pensé de verdad que llegaría a ello, y menos aun que me vería forzado a utilizar una. Me detuve un instante para verme el rostro en un cristal roto de un escaparate vacío. Ya no reconocía a aquel joven estudiante que un día fui. El pelo largo recogido en una trenza, adornado con colgantes de los pueblos que había visitado. Barba de un mes sucia y revuelta. Y sobre todo dos cosas que me acompañarían durante el resto de mi vida, la cicatriz que me cruzaba la mejilla izquierda, y esos ojos de diablo que solo mostraban la mentalidad de alguien que se había visto obligado a matar. Ojos profundo, oscuros y tristes. No solo marcados por la sangre sino también por la soledad.

 

De pronto un ruido me sacó de mi ensimismamiento. Había cazado lo suficiente para reconocer el sonido del cazador que acecha a su presa. Rápidamente sopesé mi situación. La calle estaba vacía, solo algún coche abandonado. El ruido provenía del edificio de enfrente pero era de esperar que en un sitio con tantos lugares donde esconderse nadie cazaría solo. Sin duda habría más individuos que aun seguían bien ocultos. Una posibilidad era entrar en el escaparate, la tienda tendría una puerta de emergencia, aunque si se tratase de gente inteligente ya habrían pensado en esa eventualidad. Otra posibilidad era aquel singular ruido. Algo así denotaba ciertas cosas, podría tratarse de un patoso, quizá de alguien nervioso o desesperado. Un cazador experto no comete errores de esa clase. Como reaccionaría alguien así al ver que su presa en vez de acobardarse se revuelve contra él. Una extraña vena sádica me invadió el cuerpo, un cosquilleo que siempre acompaña en el preludio de una batalla. Yo estaba preparado, y por mi bien, esperaba que mi adversario no… 

7 juin

Deseos

Bueno, hace bastante tiempo que no pongo nada en la página. Voy a intentar darle un poco mas de atención. Retomamos con un texto que escribí hace unas pocas semanas.
 
 

 

Deseos

 

Saliendo del portal junto a ti, noto tus manos en mi espalda empujándome. Noto tu tacto cálido, y el corazón me late más deprisa.

Que deliciosa sensación cuando te cojo de la mano, cuando tu me coges de la mano. Entrelazando nuestros dedos. Quizá tu no te des cuenta de lo que importa para mi, o puede que si, y por eso acabas retirando la mano.

 

Que extraña sensación la que me has dado esta noche. Como voy a negar mis sentimientos hacia ti cuando todos mi ser te desea. Cuando mi mente anhela por encima de todo que tu también sientas lo mismo. Y a pesar de lo que me dijiste no ha cambiado nada, cada día que paso junto a ti me encuentro mas enamorado.

 

Ojala pudiera llevarte de la mano una vez mas. Ojala no te fueras lejos de mi.

Quiero besarte, y saber que se siente cuando se cumplen mis más profundos deseos.

24 mars

Una reflexión turbadora

No tiene sentido pensar de cierta manera cuando llegas a donde he llegado yo. Es casi como gozar de una posición elevada desde la que dominas todo lo que rodeas, es una idea utopica de que en algún lugar vas a poder cambiar las cosas a voluntad, no porque quieras o debas, sino porque es lo que toca en ese momento. Esa sensación que debería inhundarme cada vez que quiero llenarme de valor para enfrentarme a esos obstáculos diarios que se me presentan, y que en cambio no aparece, me deja paralizado en el sitio, deseando, anhelando decir algo pero como un bobo dejo que pase la oportunidad una vez mas.
 
Por qué siempre cuando necesito que un fuego interno prenda mi corazon y enchido de coraje ignore mis miedos y dudas y me levante, y hable. Por qué nunca es el momento adecuado, por qué mi instinto que en cualquier otra circunstacia me sirbe de guía, poseedor de una abrumadora sabiduría, cuando llega este momento no me dice nada. ¿Acaso esto no es algo unicamente instintivo?, despues de tantos años aun no he encontrado una explicación lógica a este sentimiento. En si mismo ha escapado a mi comprensión una y otra vez y ya no tengo mas recursos que utilizar. Quizá sea esta la razón de porque ya no me paro a qüestionar la realidad, de porque ya no escribo lo que escribía antes. Quizá ahora que me veo estancado en este mundo, en gran parte desconocido para mi, no pueda continuar preguntandome ciertas cosas.
 
Se que si le doy demasiadas vueltas acabaré peor de lo que empecé, que al final desistiré porque será tan grande la sensación de abandono que perderé incluso ese instinto que tantas otras veces me ha seguido.
Ahora mismo solo pienso que no quiero dejar que la situación me controle, que tomaré las riendas de mi vida y yo mismo desencadenaré el momento propicio en el que cerraré los ojos, respiraré ondo y entonces no solo mi instinto, sino mi alma entera cumplirá con el deseo mas anhelado por mi ser.
 
Esto, lo cumpliré. Cueste lo que cueste.
30 décembre

El Inventor

Bueno, como llevo bastante tiempo sin escribir nada (aunque pienso hacerlo pronto), pues he decidido poneros esto, que es un texto que escribí hace ya algún tiempo. Me parece que este aun no lo he metido.

Bien un saludo a todos gentecilla.

 

—Recréate con este panorama. No veas como una barbarie lo que tus manos han creado. Esto, es para un bien mayor. 

— ¡No! –aquella voz me martirizaba con cada palabra, su complacencia era un recuerdo de la maldad de mi obra. 

— ¿No? ¿Por qué? 

— ¡No tenía derecho! ¡He arrebatado cientos de vidas! –no pude mas, como si por el peso de mi culpa se tratase caí de rodillas al suelo- Yo no quería hacerlo ¡Fue por tu culpa! –no pude evitar las lágrimas de desesperación.

— ¡¿Mi culpa?! ¿Acaso no fuiste tu quién construyó la máquina? –ahora parecía irritado, jamás había exteriorizado ninguna emoción- ¿acaso no fuiste tu quién la activó?

— ¡Tu me engañaste! –pero él tenía razón.

— ¿Cuándo te engañé?, en todo momento supiste lo que estabas construyendo. Sabías cual sería el fin de tu invención.

De pronto me sentí lleno de una extraña serenidad, mis ideas se aclararon, sabía lo que tenía que hacer a continuación- Siempre has permanecido a mi lado, nunca visible, pero estabas ahí. Ahora también te siento. –me levanté y me dirigí a la máquina. Mis ojos la veían con gran belleza, y me odiaba a mi mismo por ello.

— ¡Detente! ¿Es que quieres morir? ¡No lo hagas!

Merecía la muerte por lo que había hecho. Abrí la pantalla de control y pulsé ese botón conductor de la muerte y el mal. Era el fin.
 
31 août

El Emperador Joven

Bien pues aquí va algo que anuncié algún tiempo atrás. Un relato que sirve como continuación al que publique aquí llamado Primera Caza. En realidad estos dos relatos están completamente desligados el uno del otro por lo que podría ponerlo también como una historia anterior. A ver que os parece...
 
 

El Emperador Joven

 

Yavhe se encontraba sentado en la mesa de su estudio, donde una montaña de aburridos papeles la cubría casi por completo. Dirigir un imperio con tan solo veinte años era un suplicio. De pronto unos pasos lo sacaron de sus divagaciones, levantó la vista y esperó a que la gran puerta del estudio se abriese. Era una sala horrible, las paredes eran de mármol rojo con rebordes dorados por todas partes. Un par de tapices de guerras antiguas y el cuadro de su padre era lo único que las adornaba, además de unas gruesas cortinas rojas. Todo junto confería una estancia agobiante, sobre todo al inicio del verano, con el calor que cada vez era mas molesto.

 

Unos enérgicos golpes en la puerta retumbaron por la habitación y fueron seguidos por una ristra de gritos amortiguados por la madera. Noda, el guardián que estaba tras la puerta jamás hacía algo así.

-Adelante-por fin parecía que pasaba algo interesante.

La cabeza de Noda se asomó débilmente por la puerta-El Sumo Sacerdote pide audiencia a vuestra majestad, está algo alterado-De pronto un viejo rojo de ira entró empujando al guardián y con ágiles movimientos, sorprendentes para su edad, esquivó las manos de este y se aproximo con cortos pero rápidos pasos hacia la mesa.

-Disculpadme su majestad-incluso empleando las formas de los súbditos su voz era autoritaria- pero esto es demasiado importante para que un guardián de pacotilla se interponga.

Noda, que aun se encontraba en la puerta, agachó la cabeza dolido por el comentario. Si aquel anciano decrépito hiciese memoria recordaría que ese guardián había salvado más de una vez la vida de Yavhe.

-Está todo bien Noda, puedes retirarte-era un buen hombre, y el mas leal-que no nos molesten.

En aquél momento el joven emperador se alegró de estar en esa habitación. Ese lugar era solo para hacer papeleo y por lo tanto lo únicos muebles que había eran una mesa y una silla. Quizás si obligaba al viejo a estar de pie se cansase y se le bajasen un poco los humos.

-Me alegra volver a veros, santidad-todo era falsa cortesía, una pantomima para ocultar     lo detestable que era el sacerdote para Yavhe-Bien ¿Qué os trae tan alterado? ¿que puede hacer el emperador por vos?

-Mi señor-parecía que ya se empezaba a calmar un poco-esto no puede seguir así, uno de los monjes del templo, viniendo hacia la ciudad, ha descubierto una nueva fechoría de esos salvajes. Otro de los siervos de Dios ha sido asesinado por esos monstruos. De nuevo esos asesinos de Grieying.

 

De nuevo Grieying. De todos los pueblos del Vado este constaba de la gente mas feroz y capaz para la batalla. Para ese viejo chocho matar un Sholanheis era un acto horrible de maldad-“malditos religiosos”-Para Yavhe era digno de aplauso y admiración.

 

A la mente del joven regresó el recuerdo de la primera y única vez que vio a una de esas criaturas. Se trataba de un día de caza en el que acompañaba a su padre, tenía ocho años. No encontraban más que presas corrientes, jabalíes y liebres. El día transcurría tranquilo y no había buena caza. De pronto del lindero de un bosque cercano surgió una criatura gigante, una especie de reptil que caminaba a dos patas. Estaba herido y corría con dificultad, aun así era muy veloz. Dos hombres con lanzas lo perseguían. La guardia imperial se colocó rápidamente delante de Yavhe y su padre. Los veinte mejores hombres del reino y se mostraban nerviosos ante aquella criatura, herida y a más de seiscientos metros de distancia.

-Mira Yavhe-le dijo su padre, casi maravillado por el espectáculo-un Sholansheis, los siervos de los dioses-le hizo levantarse sobre la silla para verlo mejor-no existe adversario mas temible, nadie se atreve a luchar con ellos.

De repente cuatro sombras surgieron del suelo delante del monstruo, guerreros armados con arcos. En un instante cuatro flechas salieron disparadas contra el Sholansheis. Incluso herido logró esquivar una de las flechas, pero no las otras tres. La criatura cayó muerta sobre los campos quedando un dibujo de sangre por donde había pasado.

Yavhe había estado absorto en la escena pero al acabar esta empezó a razonar lo que pasaba.

 

-Padre, ¿no deberíamos reclamar la pieza?-había recordado que todo animal cazado ilegalmente en el reino pertenecía al emperador.

No hijo-la pregunta pareció hacerle gracia-es su trofeo. Son cazadores de Grieying, solo ellos se atreven a cazar Sholansheis y por tal acto se merecen ese premio.

El emocionante día terminó ahí, pero la fascinación de su padre por la caza de esas increíbles criaturas se plasmo en el espíritu de Yavhe hasta los días actuales.

 

 

-Es su trofeo santidad, el riesgo que supone cazar un Sholansheis lo merece-la expresión del viejo, cada vez mas congestionada, divertía a Yavhe-se han ganado ese premio.

-Ese comentario era típico de vuestro padre-estaba rojo de ira, lo cual le daba un aire cómico con su larga barba blanca-esperaba que vos no siguieseis las mismas estúpidas ideas.

-Cuidado con lo que dices viejo-la rebeldía de aquel hombre estaba empezando a cansar a Yavhe-es de mi padre del que hablais. Fue vuestro emperador y ahora lo soy yo. No permitiré que insultéis su memoria-aun teniendo solo veinte años era el emperador, y eso bastaba para acobardar a aquel anciano decrépito-Esta conversación ha terminado.

El hombre no era tonto-me marcho majestad, pero no olvidéis que vuestro reino tiene muchos creyentes que no aprecian esas formas de pensar-pero aun asustado tenía suficiente valor para amenazas-no os gustaría tenerlos en vuestra contra.

¡Noda!-el fiel guardián abrió la puerta y se colocó firme a un paso de la entrada, sabía cuando Yavhe estaba furioso y como comportarse en esos momentos-acompaña a su santidad fuera del palacio.

 

El anciano y el guardián salieron de la estancia y al cerrar la puerta todo quedó en silencio salvo por los pasos amortiguados, que cada vez sonaban mas lejanos. Yavhe estaba furioso, no solo por la osadía del viejo, sino porque en parte tenía razón. Aquella maldita secta había surgido en tiempos de su abuelo, y a lo largo de tres generaciones de emperadores habían conquistado más de la mitad del reino. Su padre no había tenido más remedio que aceptarla en la corte e introducir al Sumo Sacerdote en el consejo imperial.

 

Poco a poco Yavhe se fue tranquilizando y pudo volver con los papeles que ocuparían el resto de la mañana-“Tendría que hacer algo con esa religión”-Durante un momento se quedó mirando la estancia. -“Desmontaría ese espantoso lugar”.

3 août

La Verdad al Pueblo.

Un pequeño texto que escribí un dia asaltado por el aburrimiento.

 

 

La Verdad al Pueblo.

 

—Resumiendo, todo lo que aquí ha pasado ha sido, una farsa.

De pronto la sala se vio envuelta en un torbellino de gritos de arrebato e indignación. La gente comenzó a salir a empujones criticando al sistema que una vez defendieron. Otros en cambio permanecieron sentados, colapsados por el relato que acababa de contar. Desmoronados porque acababan de ser condenados a muerte. Mis palabras habían sentenciado sus vidas, pero lo que yo no sabía era que esa sentencia me iba a incluir a mí también.

 

Una hora después el edificio había quedado vacío. El tumulto se había transmitido a las calles, en aquel momento pensé que lo que había hecho había sido un éxito. Por fin el pueblo sabía la verdad, y ahora clamaba justicia. Salí orgulloso por la puesta trasera. Iluso de mí.

12 mai

Juegos

Aquí va otro relato, tambien tiene su tiempo. Seguro que alguno se pregunta: ¿que pasa?¿es que solo pone las cosas que escribió hace no se sabe cuanto?. Pues si :P, me gustaria publicar lo que tengo por aqui guardado, y despues ya iré publicando lo que escriba, pero tampoco entreis en equivocos, escribir no es algo que haga havitualmente.

 

Juegos

 

Todo era un juego, observaba a aquel hombre como si fuera mi ejecutor al mismo tiempo que sentía como las primeras gotas acariciaban mi piel. Hace tiempo mi primer impulso hubiese sido atacar sin preguntar, pero la experiencia me había enseñado a esperar.

 

Se acercó a mí lentamente, pude distinguir que en la mano derecha llevaba una caja, como de cerillas, pero era metálica. La luz de la farola se reflejaba en ella, quizá un mechero. Se detuvo a unos pocos metros de mi y extendió la palma de la mano hacia mi, en ese momento pude ver con claridad la cajita, era una pequeña máquina, con una pantalla y un orificio para introducir una singular llave.

Con la otra mano señaló mi bolsillo. Hurgué en él y me quedé asombrado de mi descubrimiento, una pequeña llave metálica había ido a parar, no se como, en su interior. Con algo de recelo extendí mi mano e introduje la llave en la cerradura, la pantalla se encendió y aparecieron unas pequeñas letras. Me acerqué un poco más y miré con curiosidad y con miedo a la vez.

En la pequeña y verde pantalla pude leer: “ LLAVE nº 21E – COMIENZO DE CANEXION  “. Al cabo de unos segundos las letras desaparecieron y fueron sustituidas por un extraño icono que representaba un águila atravesada por una espada, después se apagó.

Miré desconcertado al extraño sujeto, lo único que hizo fue entregarme la diminuta máquina y dar media vuelta para volver por donde había venido. En ese momento pude ver como se dibujaba una maltrecha sonrisa en su oscuro rostro. Poco a poco se alejó hasta perderse por el callejón.

 

Me quedé solo en la oscuridad, solamente alumbrado por una farola cuya bombilla llegaba a su fin, sintiendo como el agua me empapaba. Antes de que me quedara a oscuras preferí volver a mi coche y regresar a casa.

7 mai

Primera Caza

Bueno pues no estoy seguro de a que relato te refieres Aramintha, pero como quiero publicar varias cosas que ya tengo por aqui escritas pues provare con este.

 

Primera Caza

 

El silencio. Era extraño que inmerso en un bosque anegado de agua todos los animales hubiesen dejado de hacer ruido. Al igual que yo seguro que todos estarían quietos, esperando.

Habíamos llegado advertidos de lo que ocurriría, sin tener aun la presa a la vista esa era la señal que la precedía. Algunos rayos de sol atravesaban las espesas copas de los árboles y daban una tenue iluminación al oscuro bosque. Las aguas eran verdes, no se podía ver el fondo aunque solo tuviese unos palmos de profundidad.

De pronto el silencio se vio roto por lentas pisadas en el agua. Decían: la primera vez que los ves el miedo te atenaza los dedos, no eres capaz de mover un solo músculo.

Y allí apareció, los antiguos furtivos los llamaron Sholansheis. Iban a cuatro patas, pero se los había visto correr a dos, más rápidos que cualquier otro animal conocido. Y en efecto, no podía moverme. Era una criatura inmensa, mediría casi tres metros de alto. Su cuerpo era delgado, pero sus patas y brazos eran musculosos y muy largos. Con sus manos podría coger fácilmente el árbol tras el que me ocultaba y arrancarlo como si fuera una simple estaca. Su piel era de color verde oscuro, su cabeza asemejaba a la de un lagarto, con dos finos agujeros por orejas, y un prominente hocico con grandes fosas nasales (Kieyen decía que los viese como grandes ranas). Pero nada de eso me asustaba, había cazado criaturas mayores. Eran sus ojos, rasgados, escrutadores, observaba todo con perturbadora tranquilidad. Durante un instante se quedó mirando la zona en la que estaba escondido, su mirada me paralizo. Un profundo iris rojo enmarcado en un negro intenso. Al momento el rojo se volvía negro y después regresaba al rojo inicial. Recordé las lecciones sobre los sholansheis. De día eran ciegos, la retina se tornaba oscura y se servían del olfato y del tacto para desplazarse. Aun así aterrorizaban al más valiente. No por ello eran menos peligrosos. Ese olfato había matado a muchos amigos míos. El camuflaje funcionó, el olor humano lo habría hecho saltar sobre mí al instante, pero los excrementos no le merecían ninguna atención.

Por fin apartó la mirada, como si de un hechizo se hubiese tratado me liberé y note otra vez la movilidad en mis manos. Era mi momento, extraje una flecha del carcaj y lentamente tensé el arco. Se movía con pasos lentos, casi dubitativos. No temía a nada, pero desconfiaba de todo lo que lo rodease. Palpaba cada paso que daba. Un objetivo fácil.

Había estado conteniendo la respiración hasta ese momento, al mismo tiempo que expulsaba el aire abrí los dedos y la flecha salió disparada. Y me miró. Todo empezó a moverse mas lento de lo normal. El asta se clavó en su cuello, atravesó la carne igual que si fuese mantequilla, pero el no se movió, su iris rojo estaba fijo en mi. No se había inmutado lo mas mínimo por la flecha.

Sobre el saltaron cuatro sombras desde las ramas. A los sholansheis había que cazarlos en equipo, un arquero y cuatro lanceros eran lo mínimo necesario para vencerlos. Y ahí estaban mis compañeros, entrenados exclusivamente para atacar desde el aire con una lanza de dos metros en ristre. Pues aquella rana no era tan débil. De un simple zarpazo hacia arriba abrió en canal a Telenth, y con movimientos ágiles y rápidos esquivó las otras tres puntas. Pero en ningún momento apartó la mirada de mí. Ceron, Chino y Shenish lanzaban una estocada tras otra y esa maldita criatura las esquivaba como si nada. De pronto como un relámpago agarró la lanza de Chino y tiró de ella arrastrando a su portador. De un mordisco le abrió el costado y lanzó el cadáver a la espesura. El hechizo de nuevo había desaparecido, hasta entonces no me había percatado de que estaba de rodillas, con el agua al pecho. Busqué mi arco a tientas en las oscuras aguas, rápidamente lo saque y cambié la cuerda, coloqué una nueva flecha y miré a la criatura. Esta estaba entretenida en esquivar las arremetidas de mis dos compañeros. Se habían dibujado algunas heridas en su cuerpo de las que brotaba una sangre púrpura, pero si eso le afectaba no daba muestras de ello.

Mi flecha voló, se clavó un palmo más arriba de donde se encontraba la anterior. Esta vez si se movió. Soltó un desgarrador aullido de dolor, perdió pie y por unos instantes desapareció sumergido en las aguas. Al momento resurgió esta vez no gritando de dolor, sino de odio. Se lanzó de lleno hacia donde me encontraba, arremetió contra mis compañeros. Estos salieron despedidos hacia los lados, pero las lanzas atravesaron el cuerpo del sholansheis que ya no miraba nada, solo vislumbraba el vacío. Cargué una nueva flecha y la solté en seguida.

El temible animal se desplomó a pocos metros de mi tras haber recorrido mas de trescientos antes de llegar a donde estaba en solo unos segundos, en efecto eran rápidos.

Me acerqué lentamente. Aun estaba vivo, respirando trabajosamente, con las fuerzas solo necesarias para erguir su imponente cabeza. Aun cuando mi flecha le había atravesado el craneo seguía luchando por su vida. Finalmente dejó de respirar, se rindió.

 

 

Solo los cazadores furtivos de Grieying nos atrevíamos a atacar a los Sholansheis. Nadie más quería hacerlo. Aunque nuestro pueblo era numeroso nuestras rivalidades entre clanes nos hacían débiles contra las demás naciones. Aun así ese día Cenon, Shenish y yo colmaríamos de honor a nuestra tribu con un trofeo, y nos alimentaríamos con la carne de los siervos de los dioses.

 

Marco Lethian.